Los recuerdos llenan la vida. Todos y cada uno de ellos forman parte de nosotros, nos invaden, nos curten e incluso nos cambian como personas. Entre ellos podemos encontrar felicidad, tristeza, añoranza, sencillez, alegria... son simples fragmentos de una vida pasada, pero que te marcan ya sea para bien o para mal.
Nosotros debemos ser los responsables de saber que es lo que realmente puede hacernos felices, cuales pueden ayudarnos a mejorar como persona, a evitar errores pasados, e, incluso, a lograr superar los miedos y dificultades de un ayer ya vivido.
En mi caso, bueno, siempre podré decir que no cambio nada de lo que he pasado... más bien me ha ayudado a crecer, a convivir con algo que creía imposible, a madurar, a volver a sonreír, a volver a luchar, a volver, me atrevería a decir, a nacer... aunque nada haya cambiado, aunque todo siga igual, todas las situaciones, todas las circunstancias... yo, he conseguido ser falso conmigo mismo, y ponerme la careta de felicidad, sacar la sonrisa del armario y vivir como siempre quise... siendo yo.
La lucha no ha acabado, ni acabará, pero es un paso a un mundo en el que soy dueño de mi destino, soy mi propio guía, mi propio héroe...
A pesar de las dificultades que hay, y a pesar de no recordar lo que dura un recuerdo, sabré que he superado lo que creía perdido.
Las cosas no van bien, pero eso no me detendrá a seguir con la alegría, con las sonrisas... pues siempre son bienvenidas unas buenas risas en los momentos difíciles, pues, se necesitan sonrisas para poder sonreír.
No hay comentarios:
Publicar un comentario